
La función del periódico era clara y contundente: motivar y preparar a las masas para la revolución que se estaba por desencadenar. En las elecciones de 1917 resultó como ganador el Partido bolchevique luego de que el estado haya intentado anular los votos de los obreros. Los trabajadores organizados respaldados por la fuerza del periódico amenazaron con una huelga de un día. Fue así que el gobierno se encontró presionado y tuvo que dar marcha atrás a su idea de abolir los votos obreros. De esta manera los bolcheviques llegaron al poder.
Los bolcheviques también tenían las siguientes publicaciones: periódicos en el interior, periódicos para grupos particulares de personas y panfletos. En tan solo seis meses, la prensa bolchevique reunió un número total de 350.000 publicaciones.
Por otro lado, contaban con otra arma fundamental: la propaganda. Lenin además de los periódicos utilizó todos los medios que existían en la época para atraer y motivar a las masas. Era tal su importancia que en 1920 se creó un Ministerio de Propaganda con el nombre de “Osvag” que significaba “información y agitación”. Lenin tenía el pensamiento de que los intelectuales debían movilizar al pueblo ya que este mismo no tenía la iniciativa propia de ser revolucionario. Estos escritos no eran específicos sino que buscaban de manera sutil e inteligente plantear ideas en las mentes de las personas. De esta forma, se justificaba la utilización de la propaganda como herramienta educativa.
Por ejemplo en los artículos de los diarios destinados a los soldados - a quienes se les brindaba una gran importancia - jamás se mencionaba la palabra “deserción” sino que se buscaba crear una unión entre los soldados y los trabajadores para de esta manera consolidar un fin común que es la defensa de los ideales implantados por los bolcheviques. “No estamos a favor de abandonar las armas. Esa no es la forma de acabar con la guerra. Ahora la tarea principal es comprender y explicar a todos los soldados con qué propósitos se inició esta guerra, quién empezó la guerra, quién necesita la guerra”, escribió en uno de sus párrafos el revolucionario Zinoviev que sutilmente aludía a la burguesía como quienes iniciaron y necesitaban la guerra.
Trotski utilizó también los llamados “trenes de propaganda” que consistían en salas de cine con imprentas móviles estratégicamente ubicados para la acción propagandística. La radio fue otro instrumento manejado por los bolcheviques que solucionaba dos grandes obstáculos: las grandes distancias geográficas y el importante número de analfabetos que había en las masas.
d.a.f.
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